POV Astra
Vi cómo el rostro de Albert cambiaba frente a mí, como si alguien hubiera derramado tinta sobre su piel: primero pálido, luego encendido, casi furioso.
Sus manos se cerraron en puños con tanta fuerza que pensé que iba a romperse los huesos.
Y, aun así, no me moví. No retrocedí.
Porque algo dentro de mí había cambiado también.
¿Qué se siente ver a alguien perder el control por ti?
Antes me habría dolido. Antes habría corrido a explicarme, a suavizarlo todo, a pedir perdón, aunque no hub