POV Athissa
Dos semanas después, me encontré frente a la puerta de una tienda de novias.
Nunca imaginé que ese momento llegaría así.
No con ilusión.
No con emoción. No con esa felicidad que tantas veces vi en otras mujeres.
Sino con un peso en el pecho que apenas podía soportar.
—Vamos, hija —dijo mi madre, empujándome suavemente hacia dentro.
Entré.
El sonido de la campanilla marcó mi destino como si fuera un anuncio silencioso de algo que ya no podía evitar.
El lugar era hermoso, lleno de luz,