POV Ainoha
—Yo…
La voz se me quedó atrapada en la garganta, frágil, casi inexistente. Todo dentro de mí estaba desordenado: el miedo, la vergüenza, la urgencia. Sentía que, si decía una palabra más, iba a romperme frente a él.
Athissa me observó con una sonrisa que no supe descifrar. No era amable, pero tampoco completamente hostil. Era… calculada.
—Iré a ver a Francisco —dijo con naturalidad, como si no estuviera pasando nada extraño—. Te espero arriba, primo.
La vi alejarse con una seguridad