Narrado por Magnus.
Después de lo que parecieron horas de una lucha agónica contra el vacío, logré quebrar las cadenas invisibles de esa maldita mujer.
El esfuerzo hizo que mis músculos crujieran y mis garras se enterraran en el suelo de madera hasta romperlo. Salí de la cabaña con la rabia ardiendo entre mis dientes.
Me detuve en la mitad del camino, con el pecho subiendo y bajando de forma violenta. Busqué a mi alrededor con la mirada y expandí mis sentidos, usando mi olfato para rastrear