Faltaba apenas un día para que llegara el invierno. Me encontraba en la cabaña de Seth, esperando con una impaciencia que me quemaba por dentro a que David cruzara la puerta.
Esa noche, según sus cálculos, regresaría con el espejo mágico, ese artefacto que podría ayudarme a descubrir qué me pasaba.
—¿Estás nerviosa, Eloise? —preguntó Seth de repente, rompiendo el silencio que se había instalado entre nosotros.
«Nerviosa me pone estar sola contigo en este lugar, tonto», pensé para mis aden