Narrado por Seth.
Magnus lanzó el primer golpe con una confianza cegadora, un derechazo que buscaba destrozarme la mandíbula de un solo impacto. Sin embargo, lo esquivé con facilidad, inclinando el torso hasta sentir el aire de su puño rozando mi mejilla.
El impulso lo hizo tambalearse un milímetro. No podía creer que, de todas las formas posibles de retarme, hubiera elegido precisamente pelear a puño limpio. Era evidente que Magnus no tenía ni la más remota idea de que ese era mi fuerte.
—E