Un día después. Fui al bosque como era de costumbre para mi entrenamiento con Seth, sin embargo, no lo veía por ningún lado.
—¿De verdad piensa que prefiero que Alaric me entrene? —cuestioné para mí.
Seth solía llegar primero todas las mañanas. Observé el bosque, de día no parecía tan aterrador como aquella noche en que huía de los soldados de Magnus. Tragué saliva, recordando el miedo que llegué a sentir.
Me cansé de esperarlo sentada en la roca, así que me levanté y emprendí el camino de