—Hay una taberna en el pueblo, así nos conocemos mejor. Me encantaría saber cómo fue que Magnus te enamoró —expresó, con una mano en la cintura.
—Pero no tengo mucho dinero —confesé, apenada—. Llevo muy poco tiempo ayudando en el huerto… no creo que pueda pagar ni un jugo. No quisiera molestar más de lo que he hecho.
—No te preocupes, yo to pago todo —me mostró el dedo pulgar—. Tú solo tienes que asistir y contarme más sobre ti. ¿O te sientes muy presionada?
Lilia le dio un golpe en el pecho