Bosque de las sombras, cerca de la aldea Miaza
Los ojos plateados aparecieron frente a Camsuq y los pocos soldados que le quedaban en el bosque cargado de voces no humanas. La espesa bruma se cerró en torno a ellos. No veían más allá de unos cuantos pasos, pero oían todo a su alrededor. Los rugidos ásperos y secos de los Dumas que les pisaban los talones se volvieron lejanos. Increíblemente, ahora provenían desde varias direcciones, como si en el instante en que vieron aquellos ojos se hubieran