Reino de Uratis
A mediodía, la llegada de una caravana desde Karades sorprendió al reino. Los siervos de palacio iban de un lado a otro para dar un recibimiento a la altura de los visitantes, que no eran sino la realeza en persona.
Una joven doncella bajó del carruaje, ataviada elegantemente y con curiosidad en la mirada. Su belleza era indiscutible, tanto como era llamativo su cabello, de un color rojo intenso, como la sangre, como el fuego.
—La reina Dan-Kú, de Karades —la presentó el cochero