Puesto de vigilancia en Frilsia, reino de Arkhamis.
Los vigilantes rendían su informe ante el rey Camsuq, su general y el rey Barlotz.
—Entonces, ¿sólo se han confirmado dos apariciones? —preguntó Camsuq.
—Así es, majestad. Un hombre adulto en una pequeña aldea al norte de aquí, mató a tres hombres, y un niño, al sur, mató a otros cuantos. Ambos escaparon.
—¿Un niño dices?
—No era un niño común y corriente, mi rey; tenía la fuerza de tres hombres y desmembró a varios con sus propias manos.
—¿Y