Reino de Nuante
El amanecer encontró a Lis acurrucada entre los brazos de Desz. Pequeñas gotas de rocío le humedecían el cabello, pero no tenía frío. Desde el mirador, las tierras de Nuante, iluminadas por el sol de la mañana, parecían frescos parajes primaverales. La vida resurgía donde antes sólo reinaba la muerte. La vida rejuvenecía y se renovaban las energías gastadas.
Pese al largo rastro de huellas que había detrás, el presente era representado por el pequeño brote que luchaba por alcanz