La mañana siguiente a las celebraciones del cumpleaños de la hija mayor del rey Camsuq, una caravana salió de Arkhamis con rumbo desconocido, al menos para la mayoría. Los rumores se esparcieron pronto por el reino donde, como en todas partes, los muros tenían oídos, y los soldados bien informados podían cumplir mejor con su deber. La caravana se dirigía al bosque de las sombras, se decía, y la bella e inocente princesa iba a convertirse en ofrenda para una bestia.
¿De qué bestia quería Camsuq