El día de Alen luego de la increíble noche que había vivido transcurrió lento e interminable. Temprano fue a la casa de su señor, se dedicó a las labores de limpieza y alimentó a las gallinas, de las que ya quedaban tres, pues dos habían muerto luego de mostrarse muy débiles. Lo más probable era que se tratara de alguna enfermedad y a las otras no les quedara mucho tiempo.
Su cuerpo vacuo se sentía fatigado y ningún alimento bastaría para devolverle la energía. Esa sensación palpitante en su vie