La obsesión del vampiro
La obsesión del vampiro
Por: Brenda Balzac
PRÓLOGO

Bucarest-Rumanía. Invierno del 1.618

—Jamás te olvidaré... —Electra acarició la fría mejilla de Kylian y le regaló una sonrisa, con la poca fuerza que le quedaba.

—Electra, mírame mi dulce, no me hagas esto... —Kylian depositó un amargo beso en los labios de su amada, aquellos que empezaban a tornarse de un color violeta pálido.

La herida en el costado de Electra ya no sangraba más, Kylian había llegado muy tarde. Ella prácticamente se había desangrado.

—¿Volverás por mí? —La joven ya estaba comenzando a experimentar temblores por todo el cuerpo, la vida abandonaba sus ojos marrones rápidamente.

—Lo haré, mi bella  —susurró sobre su mejilla y la joven ya no respondió.

La vida se le escapó en un respirar. La nieve cayó sobre ambos, helando aún más el cuerpo muerto de Kylian, porque así era, estaba muerto en vida desde su adolescencia. Era un vampiro.

—¡Maldición! Vuelve, por favor...

Sacudió el cuerpo de la bella mujer que ahora lucía marchita. Como una flor marchita.

—Hermano, tenemos que irnos. Los brujos de fuego ya vienen. —Velkan lo zarandea por los hombros y él no parece reaccionar.

—Déjame aquí, quiero morir con ella... —Se acuesta a un lado de la mujer y posa la cabeza sobre sus pechos.

Tiene la mirada perdida, su expresión es desolada, como la de un animal que va directo al matadero.

—¡Reacciona imbécil! ¡Somos los únicos vampiros reales que quedan! ¿Vas a tirar a la basura todo el esfuerzo de nuestro padre? Ella volverá en un siglo o quizá más o menos, ¿pero nosotros? —Velkan se contiene para no golpearlo.

Aquellas palabras parecen hacer volver en sí a Kylian y se levanta, pero antes de seguir a su hermano menor, se hinca frente al amor de su vida. Arranca de su cuello un collar que tiene una esmeralda de color verde como dije, una joya que la caracterizaba donde sea que fuera. Era la joya favorita de Electra, aquella que hacía juego con sus largos cabellos rojizos.

Mira por última vez a su alma gemela y una lágrima ensangrentada y cargada de dolor resbala por su helada mejilla.

«Donde sea que estés, te encontraré y te sacaré. Mi estrella brillante, ilumíname siempre...».

¡HOLA! Muchos saludos a todas y todos. Aquí arrancamos con esta historia de una humana y un vampiro. Espero que le sigan el hilo y les guste. Un besote.

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