Luego de un momento, Gabriel me lleva hacia la habitación y ceno junto a él, quien me mira con atención y no come nada, como lo ha hecho estos últimos días. Después me desea una buena noche y se marcha. De nuevo me quedo sola, con mis pensamientos arbitrarios y confusos.
De un momento a otro, mi vista se nubla y tengo una extraña visión del futuro, es una imagen que pasa fugazmente, pero que me deja comprender la advertencia: he visto a diez personas haciendo fuego con sus manos, también sosten