Prácticamente todo el alboroto acabó. Solo vinieron cuatro enemigos, Kylian y Velkan acabaron con ellos rápidamente, no les fue tan complicado.
De repente, siento un sacudón en el cuerpo.
—¿Qué haces? ¡Bájame! —intento dar patadas a Kylian, pero la velocidad con la que nos movemos, me marea y provoca náuseas.
—¿Podrías quedarte quieta por un segundo? —reprocha.
Me deja sobre una gran cama con sábanas negras. En realidad todo aquí es oscuro y casi tétrico. ¿Será su habitación?
—¿Por qué me traji