¡Por fin llegó el amanecer! La noche había sido larga para Elizabeth y Xavier. Habían dormido dándose la espalda, desconfiando el uno del otro, pero anhelando su contacto.
Xavier fue el primero en levantarse y se dirigió al baño. Elizabeth, despertando de golpe, echó un vistazo y vio cómo la figura torneada y sexy de Xavier desaparecía de su vista. Tragó en seco, se puso una bata y se dirigió rápidamente hacia donde estaban sus pequeños.
Al llegar, no los encontró en la habitación y, sintiendo