—Mamá, ¿viste la cara de la estúpida de mi hermana? — Altagracia preguntó con sarcasmo.
—¿Quién se cree esa mujercita? Pero esta vez me va a escuchar.
Dora, la madre de Elizabeth, se dispuso a enfrentarla, pero Humberto, su esposo, la detuvo con firmeza.
—¿A dónde crees que vas con ese carácter, mujer? Tenemos que ser inteligentes. Sabes que el matrimonio con Montiel es lo mejor que nos ha pasado últimamente. Nuestra empresa puede alcanzar un renombre sin precedentes.
—Sí, Humberto, pero de nad