Días después
Xavier inhaló hondo al cruzar el umbral de la mansión y se dirigió directamente a su sillón
favorito. Ni siquiera recordaba cuántos días llevaba fuera de casa.
—Por fin en casa. Estaba harto de ese hospital, ahora podré ocuparme personalmente de
mis negocios —murmuró, moviendo el cuello para aliviar la tensión.
Dante carraspeó antes de hablar.
—Señor, tiene órdenes estrictas de cuidarse hasta completar su recuperación. Esa fue la
condición para su egreso.
—Dante, no necesit