Estaba completamente molesta, sintiendo como si la frustración y el encierro estuvieran devorándome viva. Llevaba más de dos días en la mansión de Lorenzo, mantenida prácticamente como una prisionera por Elijan. Me paseaba por la habitación con pasos nerviosos, mordiéndome las uñas y lanzando miradas furiosas hacia la puerta, esperando respuestas que nunca llegaban.
Sin embargo, todo cambió en un instante cuando la puerta se abrió y vi a Elijan entrar... y detrás de él, a mi pequeño Remo. Mi