La mujer del Cóndor:71. ¿Dónde está mi hija?
Mi corazón latía con fuerza en mi pecho mientras miraba a Esme. Ella estaba allí, en mi regazo, con su cabecita apoyada sobre mi hombro, respirando pesadamente. Su fiebre no cedía, y cada vez que la tocaba, su cuerpo ardía. No podía permitir que siguiera así, pero el temor de no saber si Lorenzo me dejaría hacer lo que fuera necesario me carcomía.
—Lorenzo, por favor, tienes que llevarla al doctor —le pedí con voz quebrada, sin poder ocultar la preocupación que me carcomía por dentro. La fiebr