Los recuerdos de lo que ocurrió después de que Cassiel apareció en la cueva seguían siendo fragmentos rotos.
Pero entendía lo suficiente.
Él me había ayudado a dar a luz. Y cuando sus colmillos se hundieron en mí, no lo hizo con violencia, sino con una desesperación tan feroz que, incluso en medio del caos, comprendí que no intentaba arrebatarme la vida.
Intentaba atarme a la suya.
A su eternidad.
El proceso fue doloroso.
Hubo momentos en los que creí que ese sería mi final. Que Cassiel había ll