Lila Whitmore
Cerré los ojos por un instante porque por más veces que intentara convencerme de que estaba exagerando, de que estaba interpretando mal lo ocurrido aquella mañana, mi mente seguía regresando una y otra vez al mismo momento.
A su sonrisa, su mirada.
A la forma en que nuestras colas se tocaron accidentalmente mientras volvíamos a nuestra forma humana y sobre todo a sus palabras.
—No me molesta.
Mi dragón estaba feliz dentro de mí.
—Fue una invitación para intimar.
Apreté los diente