Capítulo 46. El miedo
ELENA
A lo lejos escuché rugidos de motores. Me giré de golpe y vi que venían más coches. Se acercaban por el camino de tierra, levantando una nube de polvo tras ellos.
Mi cuerpo se tensó. El corazón me dio un vuelco.
Sabía perfectamente lo que significaba. La manada de Lycan estaba aquí.
Los coches se detuvieron en fila, como si estuvieran preparados para entrar en combate.
Las puertas se abrieron. Y uno a uno, empezaron a bajar.
—¿Por qué están aquí? —le solté a Lycan, sin bajar la mano—