Capítulo 28. Como si nada hubiera pasado
ELENA
Salí corriendo. Mi corazón iba a mil. Las piernas me temblaban, pero no me detuve. Tenía que ver a Adriana.
Mientras corría por los pasillos, lo único que deseaba era encontrarla tranquila. Como si no hubiera pasado nada en el bosque. Pero sabía que eso era pedir demasiado, abrí la puerta y ahí estaba ella, de pie vistiéndose. Como si nada.
Me quedé congelada en el umbral de la puerta.
Parpadeé. ¿Estaba soñando?
—¿Adriana? —solté.
Ella se giró, me miró y sonrió. ¡Sonrió!
—¿Qué pasa, Ele