Capítulo 26. La verdad que arde
ELENA
Lycan se pasó una mano por el rostro, como si le pesara cada palabra que iba a decir. Y entonces habló.
—Lo que has escuchado es verdad —dijo, sin rodeos—. No puedo explicarte por qué. Porque ni yo lo sé. Pero cada pareja que he tenido ha acabado muerta.
Me quedé quieta, no pestañeé, solo lo escuchaba.
—Algunas de ellas estaban embarazadas —continuó—. He investigado. No solo yo, he contratado detectives, brujos, sanadores y nadie ha podido darme una razón. Cada una de ellas perdió la vid