El regreso a los territorios de Shadow Wolves fue un desfile de derrota. Nadie hablaba, solo se escuchaba el crujir de la nieve y los gemidos apagados de los heridos. Las manchas de sangre marcaban el rastro de su humillación. Vidar era cargado como un trapo sucio sobre los hombros de uno de sus hombres, su cuerpo inconsciente, casi inerte, el brazo colgando, despedazado.
Kael caminaba detrás, con los ojos fijos en la espalda de Vidar. El miedo y el respeto que una vez impuso ese hombre… se eva