67. No vamos a darle el poder
Frederick caminó a paso apresurado por el corredor del castillo, hasta que llegó a la puerta principal, al mismo tiempo en que Edward y los guardias que lo acompañaban se detuvieron frente al castillo.
—Su Majestad —saludó Edward y caminó hacia el rey.
—Dime que tienes buenas noticias —le pidió Frederick, pero el guardia negó.
—No lo encontramos, es como si hubiera desaparecido de Astor —comentó y Frederick maldijo internamente, al tiempo que sus manos se apretaban en dos fuertes puños.
—¿L