77. La Reina Consorte
En los siguientes días, Frederick se esmeró en mantener ocupada la mente de Selene, en algunas ocasiones le resultaba imposible. La veía viendo el jardín, distraída, no podía culparla, no podía tampoco esperar que ella olvidara lo sucedido de la noche a la mañana, como todo, esto también tendría un proceso y él estaría allí para acompañarla.
—Deberías estar preparándote, ¿qué haces acá, amor? —preguntó Frederick, atrapando la cintura de Selene, mientras ella miraba al jardín.
—Estoy nerviosa —m