76. Fuiste tú, ¿verdad?
La Reina no demoró en llegar corriendo a la recámara de los recién casados, al igual que lo hizo Samantha. Era imposible que alguien en el castillo no hubiera escuchado los gritos y golpes de los guardias, además de los gritos de Selene, de los cuáles no había sido consciente.
—¡¿Qué ha pasado?! —gritó la reina al ver a Henry en el suelo, sobre un charco de sangre y una expresión escalofriante en sus ojos.
—¡Ay, por Dios! —exclamó Samantha aterrada con la escena y su estómago se le revolvió,