59. No puedes pedirme eso
Frederick miró a Selene a los ojos y la felicidad fue abrumadora en ese momento, sin embargo, ahora lo que más importaba era saber los cuidados que debían tener de ahora en adelante.
—¿Cuáles son los cuidados a seguir? —preguntó el rey, pues Selene era incapaz de decir algo.
El galeno no tardó en dar las explicaciones y sugerencias para que la pareja pudiera llevar el embarazo en los mejores términos posibles, además, era evidente que los síntomas iban a ser fuertes al menos, los primeros mes