― ¿Cómo conoces a Salim?
Habían salido del evento al menos diez minutos y después de que subieron al auto ninguno había hablado. El corazón de Zaria estaba en su garganta, el deseo caliente y desesperado entre sus piernas. Parpadeo hacia su marido, ante su pregunta inesperada. Todo lo que pudo hacer fue contener la respiración y esperar, esperar a estar de vuelta en la privacidad de su habitación.
―Por Samir ― dijo simplemente.
Pero no fue sencillo. Al menos no para Issam ― Escuche que mencio