Issam se movió y se sentó a su lado. Levanto su barbilla para mirar directamente sus ojos azul cristalino ― Soy el hombre más feliz del mundo.
Beso sus labios rosados. Odiaba verla molesta.
Zaria derramo una lagrima, él se la seco y la beso de nuevo.
―Amo a nuestro hijo… y estoy feliz que este creciendo dentro de ti.
El beso de nuevo, esta vez usando su lengua. Quería abrazarla para siempre y nunca dejarla a ir. Pero por el bien del niño él debía solucionar este enredo que había creado el mismo