―Se lo que eras para Samir y cuánto te adoraba. ¿Crees que pasa un minuto de este maldito matrimonio sin que yo recuerde cuanto te amaba?
La ventana detrás de Issam se oscureció, lo que significa que pronto estaría un guardia del otro lado, listo para abrir la puerta, pero el jeque rápidamente alcanzo la manija y bloqueo la puerta.
Lo hizo hábilmente, porque estaban en privado, con las ventanas protegidas de la multitud. Cuando se giró hacia Zaria, había tensión en sus rasgos, una mirada de abs