Mundo ficciónIniciar sesiónUna muerte inesperada lo lleva a la cima de la sucesion. El hereda todo: el derecho de gobernar, la riqueza de su familia, el poder de su sangre... Y la prometida del difunto Jeque. La inocente Zaria habia aceptado el matrimonio por que adoraba a su futuro novio. Era seguro, amable, gentil... Pero su hermano Issam es exactamente lo contrario. Virilidad y poder; fuerza masculina y un frio desden por ella. !Sin duda deberia correr de este matrimonio!
Leer másSeis meses después… El pequeño Abdel lloraba a todo pulmón por que tenia hambre, Issam como un padre responsable corrió a toda prisa para darle su biberón. Y es que el pequeño heredero, había heredado el hambre de su tío Samir, y la obstinación de su padre. Zaria había salido a una labor social en una escuela recién inaugurada. Por lo tanto, el cuidado del pequeño bebe quedo a responsabilidad de su padre, después de que Zaria fue dada de alta de la clínica, Issam y ella decidieron criar a su pequeño como unos padres normales. Podrían permitirse tener una niñera y ancianas especializadas en el cuidado del pequeño. Pero por nada del mundo se perderían todas las primeras veces en cuanto a él. Y Issam, no lo lamentaba. Su matrimonio, era un matrimonio real. Así lo llamaba Zaria, frente a los demás y en actos gubernamentales se comportarían como los jeques de AbuDhabi, pero cuando estaban en la intimidad de su hogar. Eran simplemente Issam y Zaria, un matrimonio normal, con diferencias n
El dejo caer la cabeza hacia adelante y sus ojos se llenaron de lágrimas.―Te lo dije, esto es diferente. No puedes comparar lo que Samir y yo tuvimos con esto. Él era mi amigo, en cambio, tú eres….No termino la oración.Habiéndose enamorado de Issam, sabía que su amor perduraría a través del tiempo. Pero la conexión que había imaginado entre ellos se enfrió por los meses de frialdad y rechazo de él, de modo que incluso ahora, al escuchar su explicación, sus sentimientos permanecerán ocultos en lo más profundo de ella.Issam levanto la cabeza y sus ojos se clavaron en ella.―No sabes cuantas veces soñé contigo, tu debajo de mí, llamando mi nombre. Odiaba a mi propio hermano, Zaria, por lo mucho que te deseaba.Entonces se puso de pie, alejándose de ella, con la espalda erguida.―Cuando murió, y tu compromiso paso a mí, quise alejarte por que no tenía ninguna duda de que te desearía. Y una vez que nos casamos, pensé en tomar una segunda esposa porque me di cuenta de que no podría tene
Al día siguiente, él bebe entraba en su pequeña cuna. Zaria contuvo la respiración entonces. Una enfermera la apoyo con almohadas y coloco al bebe en sus brazos. Su corazón exploto.Ahora mirando a su hijo, nada más importaba. Cada sacrificio, cada dolor, todo finalmente valió la pena.Ella lo miró fijamente durante mucho tiempo, notando cada detalle, comunicándose en silencio con él. Había vivido dentro de ella y ella le había dado la vida.La gratitud exploto dentro de Zaria, gratitud por estar aquí, porque las complicaciones del embarazo no le habían quitado esto. Dejo caer la cabeza hacia delante, plasmando un beso en la frente del pequeño.Issam se inclinó cerca de ella, para que solo ella pudiera escuchar.―Estas cansada. Deja que él bebe duerma en su cuna, así lo podrás ver mientras te duermes.Su corazón se apretó, porque era exactamente lo que necesitaba. Ya se había perdido demasiado de su pequeña vida, no quería perder nada más.Se despertó varias horas después, mucho más f
Zaria fue llevada al hospital. Issam no se separo ni un segundo de ella, cuando llegaron a la entrada del quirófano, el medico lo detuvo. ―No puedes ir con ella ― dijo sin levantar la vista de los gráficos que leían sus signos vitales. ― ¿Qué le pasa? ―Hay complicaciones ― la expresión del médico era sombría. ―Doctor le ordeno que me diga que es lo que esta ocultando. Yo quiero saberlo todo. ………………………………………………. Tiempo después, el bebe estaba bien. Zaria se había despertado y lucho duro por él, incluso cuando su cuerpo se estaba volviendo contra ella. Emergió grande y robusto y de un bonito color rojo, sus gritos fuertes y confiados. Issam los escucho desde afuera del quirófano y las emociones pululaban dentro de él. Le habían dicho que no podía entrar, que la habitación estaba esterilizada y que había demasiados especialistas de guardia, que estaría demasiado lleno para otro. Y un hombre que estaba acostumbrado a ser universalmente obedecido se encontró cediendo ante el médico
Último capítulo