Capítulo 29. La maldad no tiene espera
Después de lo sucedido con Jean, de nuevo Amelia se entregó al trabajo, Maximilien le había escrito un par de mensajes, de que ese día no se presentaría a la oficina, y aunque ella no le prestó mucha atención ya que estaba demasiado ocupada, sabía que las cosas con él estaban marchando por buen camino, solo era cuestión de tiempo para poner todo en su lugar.
Y eso la hacía realmente sonreír, ya el resto de lo que tuvieran que enfrentar, sería por añadidura.
Mientras que él, no la tenía para na