79. Un error
Cid
De un solo empujón, Logan se aleja de mis labios. Con el dorso de la mano se limpia los restos de mi saliva. Sus ojos están puestos en mi rostro y los míos en el suyo.
—¿Qué ha sido eso?— pregunta dando un paso atrás. Alejándose aún más de mi, en su mano aún sostiene la gasa con mi sangre.
—¿Por qué te limpias?— respono mirandola un tanto herido.
—¿Por qué crees que tienes el derecho de besarme?— pregunta de nuevo, pero con peor humor.
—Baja la voz, alguien puede escucharte.—Le advierto s