94. Mentirosa
LOGAN
Cid me lleva en sus brazos, el frío de la noche es débil ante su calor. Las lágrimas me recorren por las mejillas de una manera impresionante y de vez en cuando mi cuerpo tiene pequeños espasmos. Todo está mal, me siento fatal, pero estar en los brazos de Cid me hace sentir segura.
Con la vista nublada logro notar que estamos cerca de su camioneta, la cual abre con destreza y con mucho cuidado se sienta conmigo en los brazos. Agradezco que no me aleje de él, aunque sé que ahora mismo debe