Cuando regresamos al salón principal, sentí inmediatamente las miradas otra vez sobre nosotros.
Era imposible no notarlas.
La gente fingía seguir disfrutando de la fiesta, conversando y riendo con sus copas en la mano, pero los ojos terminaban regresando una y otra vez hacia Julián y hacia mí. A nosotros. A la pareja problemática de la noche. A la nueva esposa del gran Julián Galán y al hombre que durante años había estado ligado al nombre de Isabella Benavente.
El brazo de Julián rodeaba mi ci