3. Rául
—No —soltó Raúl de inmediato, poniéndose de pie de golpe. La silla de madera protestó contra el suelo—. No, Daniela. Estás loca si piensas que esto es así de fácil. Yo no sé nada de niños. No sé qué comen, a qué hora se duermen, ni qué se supone que deba hacer si le da un dolor de estómago en mitad de la noche. Tiene que haber alguien más. Piensa bien. ¿No hay nadie más? ¿Una tía lejana, una prima, alguna amiga de la iglesia? Cualquier persona es mejor opción que yo para esto.
Daniela no se mov