2. Raúl
Raúl se pasó ambas manos por el rostro, apretándose los ojos con los dedos para intentar despertar de una buena vez del trance. El sombrero se le movió hacia atrás, pero no le importó. Aquello no podía estar pasando. No a él.
—No —dijo Raúl con firmeza, negando con la cabeza—. Estás equivocada, niña. Eso no es posible.
—Sí —respondió ella, asintiendo con la cabeza de forma pausada.
—Que no.
—Que sí.
Aquello comenzaba a parecerse de manera alarmante a una de esas discusiones circulares e infanti