Arya.
El ambiente en la biblioteca se volvió rancio. Maximiliano no estaba dispuesto a dar su brazo a torcer.
Miró a su hermana, luego a mí con una furia fría que parecía que nos quería abofetear. Creyó que lo habíamos emboscado.
—Esto es un complot —dijo, con la voz temblando de rabia contenida. —Arya.
esto es cosa tuya. Usaste a Suárez para meter a mi familia en esto.
Ya no tenía miedo de sus ojos oscuros, ni de su indiferencia. Si tenía que convertirme en la villana de su historia para salv