Gael.
—Mi apoderado ya está en posición. —dije, mientras miraba a Arya. —Dentro de cinco minutos habrá sorpresas.
—¿Y luego qué? ¿Vas a bajar a reclamar al niño?
Anna parecía curiosa, no le respondí, solo tomé un sorbo de whisky. El primer trago me raspó la garganta.
La mirada interrogante de la madre de Maximiliano era exasperante.
—No —susurre. —El niño se queda con ella por ahora. No quiero que sospeche nada hasta que la tenga donde quiero. Primero le quito el imperio, luego al niño. Y al fi