Arya.
No nos hablamos esos silencios, lastiman más que los insultos de palabra.
Maximiliano se convirtió un témpano de hielo, ha cumpliendo lo que prometió una relación se convirtió en algo netamente laboral.
Cumplía con sus obligaciones, manejaba la empresa con una frialdad matemática que asustaba.
Se encargaba de recordarme, en cada comida y en cada junta, que yo ya no formaba parte de su círculo de confianza.
Con James era todo dulzura, una devoción absoluta que rozaba la manipulación, m