Arya .
—¿Y esas maletas? —Fue lo primero que preguntó Tamara al entrar a mi habitación.
—Ya tengo una semana aquí, Maximiliano y mi hijo me necesitan.
La hija de Gael, me miró como apenada.
—Arya, discúlpame, he pecado de entrometida, le dije a mi hermano que estás aquí.
—No es tu culpa, no debí ocultar que Gael había salido del coma.
“Esta mentira me traerá consecuencias.“, pensé mientras tomaba el teléfono para llamar a mi esposo.
La llamada no entraba conociendo a Maximiliano es seguro que