Arya.
—Tú tienes el control —me dijo Anna—. Sé lo que piensas de mí. Crees que soy un monstruo, pero de madre a madre te digo que ver a un hijo al borde de la muerte es doloroso….
—No me digas más, si alguien intentara hacerle algo a este pequeño yo haría lo mismo.
Tamara y Maximiliano nos miraban sin opinar. Era la hora de la sinceridad, de soltar el pesado saco del rencor.
Deje que la madre de Maximiliano se expresara, yo lo había dicho todo.
—Nada me justifica, pero lo que hice fue un intent