Arya.
Caminé por el pasillo de la clínica privada con el alma en un hilo. Soportaba el temblor en mis rodillas. Del susto me dio migraña y esa luz blanca del hospital me la acentuaba más.
Mi suegra, seguía atrapada entre tubos, conectada a máquinas. Anna nunca tuvo idea de las consecuencias que sus acciones podrían desatar. Sólo por defender a su hijo.
Me detuve frente a la sala de espera. Al otro lado del vidrio. Ese dolor de cabeza me estaba volviendo loca, necesitaba un café, pero lo primero