Gael.
Hoy termina el exilio que yo mismo me impuse para acabar con mi enemigo.
Por meses mi familia lloró, mis conocidos me llevaron flores a una tumba vacía.
Nunca me fui por completo. Yo movía los hilos en la oscuridad. Más el tiempo de resucitar ha llegado.
Mi vuelo aterrizó en suelo americano justo a la medianoche.
“De vuelta otra vez, ese maldito de Adrián, no se imagina lo que se le viene.”, pensé al salir a tomar un taxi.
El auto recorría las calles oscuras hacia la mansión, ajusté l