POV : Tercera persona
Había pasado una semana desde aquella noche que cambió sus vidas para siempre. El mundo, que durante tanto tiempo había sido un lugar oscuro y peligroso para Aslin, comenzaba a sentirse seguro otra vez. Cada amanecer traía consigo una calma que casi había olvidado que existía. Caminaba por la casa y el sonido de las risas de sus hijos llenaba las habitaciones, devolviéndole la paz que Alexander le había arrebatado.
Aslin sentía que, por fin, podía respirar sin el peso de